El anuncio de la pronta excarcelaci贸n de los presos de conciencia de la “Primavera Negra del 2003″, como resultado del proceso de di谩logo entre las autoridades del Gobierno y la jerarqu铆a de la Iglesia Cat贸lica, implica una significativa victoria para la Oposici贸n y quiz谩s represente un paso de avance para la sociedad cubana, porque demuestra la v铆a de encontrar soluciones civilizadas ante los desaf铆os devenidos de la precaria situaci贸n que atraviesa el pa铆s.
La satisfacci贸n porque termine la injusticia que sufren los presos de conciencia y el martirio que soportan sus familias, debe servir de incentivo para lograr que se gestionen nuevos pasos que alejen a la sociedad de los apremiantes males que hoy padece y que amenazan a la naci贸n con convertirla en un estado fallido. Urge que entre todos los actores que est谩n vinculados de alguna u otra manera con el panorama nacional, se negocien salidas viables para todos, que contribuyan a mitigar el sufrimiento del pueblo, y a encauzar el rumbo liberalizador y democr谩tico de la Patria de Mart铆.
La acci贸n realizada por el Gobierno, que permite la excarcelaci贸n de los presos, constituye un paso meritorio de reconocimiento por su impacto positivo y justo. Es de esperar que le sirva de referencia para asumir pasos posteriores en el orden de ofrecer garant铆as jur铆dicas que eviten para el futuro incurrir en otras oleadas represivas por motivaciones pol铆ticas. Tambi茅n representa una experiencia que invita a los dirigentes y cuadros de la oficialidad, a que superen los temores e incertidumbres que generan los cambios, es hora de que act煤en desde una perspectiva m谩s a tono con las realidades y necesidades de los cubanos.
Los resultados concretos alcanzados por la Iglesia Cat贸lica con su papel mediador en el proceso del di谩logo, le aportan mayor reconocimiento como instituci贸n independiente de la sociedad civil, y deben constituir un est铆mulo para que le pidan al Gobierno que les reconozca derechos que son inherentes a la esencia propia de la Iglesia, como es el brindar asistencia religiosa dentro del sistema carcelario de la Isla y tener m谩s participaci贸n en la asistencia humanitaria de personas en condiciones de desamparo. Esas funciones est谩n a煤n hoy muy restringidas por disposiciones del Gobierno y de eliminarse las restricciones redundar铆a en beneficio para la poblaci贸n.
Parte importante del logro obtenido en el proceso de di谩logo le corresponde al gobierno espa帽ol, con su papel conciliador acompa帽ando al Gobierno y a la Iglesia. Esos resultados positivos no deben ser minimizados al estrecho prop贸sito de tomarlos como bandera para presionar a sus socios de la Uni贸n Europea, en direcci贸n de desmontar la pol铆tica vigente de la Posici贸n Com煤n. Una actitud m谩s responsable ser铆a que se tomaran como aliento para seguir influyendo en la adopci贸n de medidas que faciliten en Cuba una transici贸n pac铆fica hacia un sistema democr谩tico y plural, como el que ellos disfrutan en Espa帽a, que les garantiza el ejercicio de las libertades y derechos fundamentales a sus coterr谩neos sin ning煤n tipo de discriminaci贸n.
En las circunstancias actuales la Oposici贸n precisa de superar los obst谩culos que le han impedido conducirse como bloque. Requiere de asirse a una plataforma m铆nima de consenso donde se impulsen acciones comunes que respondan a las necesidades presentes en la nueva realidad de la naci贸n. Y la proyecci贸n de las acciones no es posible conducirla por la v铆a de esquemas ideol贸gicos o pol铆ticos, sino que debe intentarse desde una perspectiva humanitaria, que se enfoque en disminuir las consecuencias perjudiciales de la supervivencia cotidiana que sufren la mayor铆a de los cubanos, y que busque la interacci贸n constructiva con todos los actores o agentes de cambio que puedan influir en las negociaciones para avanzar entre todos a la implementaci贸n de soluciones para bien de la sociedad.
La decisi贸n del Gobierno de excarcelar a los presos es motivo de alegr铆a pero tambi茅n deja una estela de incertidumbre, porque la medida no se acompa帽a de garant铆as que despejen los temores de que se trate de una maniobra para ganar tiempo, m谩s que de un cambio de pol铆tica dirigido a desmontar la aplicaci贸n del aparato represivo como instrumento de intimidaci贸n y control social.
Resulta evidente que por s铆 s贸lo el Gobierno no tiene la capacidad de resolver los crecientes problemas que afronta la sociedad cubana. Tambi茅n es insuficiente la participaci贸n de la Iglesia por la enorme dimensi贸n de los problemas de la naci贸n y la magnitud de los peligros que la acechan. Es hora de que se reconozcan de manera oficial los dem谩s sujetos de la sociedad, en este caso los grupos y asociaciones de la Oposici贸n, y que se permita su participaci贸n normal en las distintas esferas de la vida nacional, lo que dar铆a m谩s posibilidades de buscar soluciones entre todos.
La Oposici贸n por su parte puede llegar al consenso de trabajar por lograr como segundo paso en la realidad del pa铆s, que el Gobierno haga modificaciones a su Ley del Registro de Asociaciones, para que las organizaciones de la sociedad civil sean reconocidas por el orden jur铆dico. Ese es un derecho que, entre otros beneficios, resolver铆a la exclusi贸n que sufren miles de cubanos que son tratados como enemigos por las autoridades y se les margina de su participaci贸n en los asuntos de inter茅s de la naci贸n.
Otro reclamo m铆nimo de primer orden para la Oposici贸n lo constituye la petici贸n al Gobierno de la ratificaci贸n de los Pactos de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, ya firmados hace unos a帽os, lo que terminar铆a de evacuar las dudas y temores actuales sobre la intenci贸n de los pasos dados por el Gobierno, y tendr铆a por efecto el guiar a la sociedad hacia un ambiente de civilizaci贸n y ordenamiento jur铆dico, que brinde mayores facilidades para continuar avanzado por el camino de las negociaciones conciliadoras entre todos.
Una importante acci贸n consensuada por la Oposici贸n ser铆a el de hacer extensivo a los 27 pa铆ses que conforman la Uni贸n Europea, la propuesta de que para el pr贸ximo encuentro que tendr谩n durante el venidero mes de septiembre, donde analizar谩n espec铆ficamente la situaci贸n de Cuba, avancen de la pol铆tica comunitaria de presi贸n sustentada en la Posici贸n Com煤n a la implementaci贸n de una pol铆tica coordinada que se enfoque en la petici贸n al Gobierno de la聽 ratificaci贸n de los Pactos de Derechos Humanos de la ONU y que legalice el reconocimiento jur铆dico de los diferentes grupos de la sociedad civil.
Tambi茅n la Oposici贸n puede influir de manera decisiva en la mediaci贸n para adoptar soluciones que resuelvan el prolongado diferendo existente entre los gobiernos de Cuba y EEUU, que por las tensiones que provoca y la falta de relaci贸n bilateral normal entre ambos pa铆ses causa graves perjuicios a la sociedad cubana, la que adem谩s tiene un sector poblacional significativo que radica en el territorio americano, principalmente en el estado de la Florida.
Concretamente la Oposici贸n tiene la opci贸n de proponerle al gobierno de los EEUU que avance a la eliminaci贸n de las medidas de presi贸n, como la derogaci贸n del embargo econ贸mico, que interfieren con la v铆a de la negociaci贸n como mecanismo pac铆fico y viable para la b煤squeda de soluciones al problema nacional. Y que adem谩s se vincule junto a la Uni贸n Europea, en una plataforma m铆nima, donde coincidan en la pol铆tica coordinada de apoyo a la propuesta de la Oposici贸n, la que exige al gobierno cubano la ratificaci贸n de los Pactos de Derechos Humanos y el reconocimiento legal de las organizaciones independientes de la sociedad civil.
La sociedad cubana necesita del empe帽o y la audacia de todos los actores con capacidad para participar en la construcci贸n de un destino nacional que beneficie a todos. Es enorme el desaf铆o y numerosos los factores desfavorables que tienden al pesimismo y la desconfianza. Pero el amor a la naci贸n, la necesidad de adecentar a la sociedad y conducirla a un ambiente civilizado, el deber y la responsabilidad de actuar en favor del bien com煤n y las crecientes penurias de la poblaci贸n, obligan a convertir este proceso de di谩logo que se ha explorado con resultados alentadores en la esperanza de cambios, que favorezcan a todos los cubanos y devuelvan la posibilidad de vivir dignamente y en armon铆a dentro de la naci贸n cubana. Lograr esos resultados depende del esfuerzo de todos.
La Habana, Cuba. 8 de julio de 2010.