Por Isabel S谩nchez
El papel de interlocutor que el Gobierno cubano reconoci贸 a la Iglesia cat贸lica, por primera vez en medio siglo, despert贸 una cautelosa esperanza de liberaci贸n de presos pol铆ticos y abri贸 una nueva etapa en su relaci贸n, que deber谩 superar desconfianzas mutuas.
En un hecho inusual, el diario oficial Granma public贸 ayer declaraciones del cardenal Jaime Ortega, que proclam贸 el jueves un “nuevo per铆odo” en la relaci贸n entre Iglesia y Gobierno tras el “muy positivo” encuentro que tuvo el mi茅rcoles con el presidente Ra煤l Castro, con quien abord贸 el asunto de los prisioneros, 200 seg煤n la disidencia.
La reuni贸n de cuatro horas, primera desde que Ra煤l relev贸 en el mando a su hermano Fidel Castro hace cuatro a帽os, tuvo lugar en momentos de crispaci贸n por la cr铆tica internacional a la situaci贸n de los derechos humanos en Cuba y por la mayor actividad de la oposici贸n.
“El encuentro tiene el valor primero de apoyar esta gesti贸n mediadora, pero al mismo tiempo de reconocimiento del papel de la Iglesia [...] como interlocutora, de superar los viejos agravios [...] para caminar por estas nuevas pistas”, dijo Ortega.
La disidencia, sobre todo las Damas de Blanco, esposas de 75 opositores condenados en el 2003 -53 a煤n en prisi贸n-, expres贸 su respaldo a la Iglesia, aunque Elizardo S谩nchez, presidente de la ilegal comisi贸n de derechos humanos, y Martha Beatriz Roque se mostraron esc茅pticos.
“Somos mujeres llenas de esperanza. Con la Iglesia en su papel de intermediaria, de puente, quiz谩 algunos salgan en libertad, aunque no sean todos, pero s铆 unos enfermos. El Gobierno est谩 aprendiendo a o铆r, ser铆a un avance”, dijo Berta Soler, de las Damas de Blanco.
“La Iglesia tiene nuestra confianza. Por primera vez el Gobierno parece actuar de manera responsable. Tenemos esperanza en la negociaci贸n y si hay liberaciones podr铆amos esperar que siga su gesti贸n en otros asuntos de crisis interna”, opin贸 el disidente 脫scar Espinosa, excarcelado en el 2004 por estar enfermo.
Ortega dej贸 ver que el papel de la Iglesia ir谩 m谩s all谩 de la mediaci贸n, al recalcar que lo novedoso de la cita con Ra煤l Castro es que se habl贸 “sobre Cuba, sobre este momento y su futuro”.
El cardenal advirti贸 en una entrevista en abril que Cuba est谩 en una situaci贸n muy dif铆cil, y se帽al贸 que el aplazamiento de los “cambios necesarios” genera “impaciencia y malestar” en la poblaci贸n.
“Es importante continuar el di谩logo para ver hasta d贸nde [se llega]“, dijo el jueves el cardenal, quien resalt贸 que Ra煤l Castro les expres贸 su voluntad de encontrarse “en otras ocasiones y seguir adelante”.
Esa disposici贸n, en particular en el espinoso caso de los presos, tambi茅n fue destacada por el l铆der de la Conferencia Episcopal, Dionisio Garc铆a, quien acompa帽贸 al cardenal en la reuni贸n. El tema de los derechos humanos salt贸 al primer plano desde la muerte del opositor Orlando Zapata, el 24 de febrero, tras 85 d铆as en huelga de hambre, y el ayuno que inici贸 un d铆a despu茅s el disidente Guillermo Fari帽as en demanda de la excarcelaci贸n de 26 presos pol铆ticos enfermos.
El Gobierno, que tacha a los opositores de mercenarios de Washington y dice que “no ceder谩 al chantaje”, mantiene a Fari帽as bajo cuidados en el hospital de la ciudad de Santa Clara.
“Ra煤l Castro no quiere ceder a las presiones de Europa y de Estados Unidos, pero tampoco desea la muerte de un prisionero enfermo. La iglesia, neutral, le ofrece una salida aceptable”, estim贸 un diplom谩tico.