A prop贸sito de una Transici贸n en Cuba

Breve an谩lisis hist贸rico

Habana, 1959.

La Rep煤blica de Cuba emergi贸 como continuidad y desarrollo de la sociedad colonial del siglo XIX, y como rep煤blica, ya llevaba recorrido buena parte del siglo XX cuando ocurri贸 una gran ruptura cuyas consecuencias han perdurado hasta los inicios del siglo XXI que transcurren.

Aunque analicemos el “hoy” para descifrar el “futuro”, es inevitable hablar del “pasado” que nos trajo al momento actual, y es el 煤nico que tiene experiencia para aconsejar al “futuro”.

Desde 1940 a 1952 Cuba disfrut贸 de reg铆menes democr谩ticos, y en ese per铆odo de libertades y derechos el pueblo cubano pudo demostrar sus capacidades. Creemos 煤til hacer un breve balance de los resultados hacia 1952.

En Enero de 1939 se constituyo la Central de Trabajadores de Cuba democratica y pluralista, reconocida junto con la CTM de Mexico como las Centrales mas representativas y que logro grandes conquistas sociales.

En 1940 se aprobo la Constitucion que era reconocida como la mas avanzada politica y socialmente en Cuba y en America Latina.

  • La poblaci贸n del pa铆s estaba cercana a los 6 millones de habitantes y habia un 铆ndice de mortalidad de 7.5 por cada 1000 habitantes.
  • El ingreso nacional bruto lleg贸 a $2,031 millones de pesos convertibles a la par por d贸lares.
  • La reserva en barras de oro, monedas met谩licas y d贸lares controlados por el Estado, llegaba a $400 millones de d贸lares.
  • La deuda externa era de s贸lo $68 millones de d贸lares.
  • Exist铆an s贸lidas instituciones econ贸micas con capital cubano, como el Banco Nacional, el Banco de Fomento Agr铆cola e Industrial (BANFAIC).
  • La banca privada operaba con dep贸sitos que llegaban a los $656 millones de d贸lares.
  • El capital nacional pose铆a mayoritariamente los centrales azucareros.
  • La zafra azucarera de ese a帽o alcanz贸 a producir 7 millones de toneladas largas sin desatender otras industrias, que permiti贸 satisfacer el mercado interno y ser el mayor exportador de az煤car del mundo.
  • La industria tabacalera estaba s贸lidamente establecida con capacidad de cubrir el mercado interno y una exportacion de calidad.
  • La industria ganadera hab铆a llegado a un alto nivel de desarrollo, que sin restringir el consumo nacional de carne y leche, manten铆a ganado en pie con una relaci贸n de casi una cabeza de ganado vacuno por habitante.
  • Hab铆a leyes por las que parte de las ganancias imprevistas por un mercado cambiante del az煤car, se distribu铆an entre los que cultivaban la tierra y los trabajadores de los ingenios.
  • En los 煤ltimos 6 a帽os de ese per铆odo se construyeron 200,000 viviendas, mayoritariamente de mamposter铆a y hormig贸n.
  • Las carreteras asfaltadas llegaron a tener una extensi贸n total de 6,000 kil贸metros.
  • El 78% del pueblo cubano sab铆a leer y escribir.
  • 880,000 ni帽os asist铆an a escuelas elementales.
  • En adici贸n a la centenaria Universidad de La Habana, se fundaron 3 nuevas universidades.

No vamos a decir que la rep煤blica era perfecta, porque siempre hay cosas que mejorar, cosas nuevas que iniciar y otras malas que combatir. Existian contradicciones economico-sociales entre la ciudad y el campo que era necesario superar. Pero el balance muestra una sociedad diligente que hab铆a logrado progresos notables en muchos 贸rdenes, con una gran clase media y con valores sociales que se expresaban en leyes progresistas conquistadas en parte por una clase obrera organizada a partir de la revolucion democratica de 1933 liderada por Ramon Grau San Martin y A. Guiteras y por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) organizada en 1939.

En 1952 el ritmo democr谩tico cubano se vi贸 interrumpido por el golpe de estado de Fulgencio Batista. Ocurri贸 mientras el pa铆s se preparaba para concurrir a las urnas para decidir entre dos candidatos a la presidencia, calificados por su capacidad y honestidad, el Dr. Roberto Agramonte por el Partido Ortodoxo y el Ing. Carlos Hevia por el Partido Aut茅ntico. Batista concurr铆a tambi茅n por un partido peque帽o, pero sin esperanza de resultar electo.

Sabiendo Batista que no ten铆a posibilidades y decidido a obtener el poder, di贸 el fat铆dico golpe de estado del 10 de Marzo con el apoyo de buena parte de las fuerzas armadas. Esto fue posible porque la rebeli贸n del 4 de Septiembre de 1933, con algunas excepciones, nos hab铆a dejado un ej茅rcito con pocas convicciones morales sobre su funci贸n en una sociedad democr谩tica, y ahora Batista se beneficiaba de ello nuevamente.

El gobierno civil se sinti贸 incapaz de mantenerse en el poder frente a unas fuerzas militares hostiles y abandon贸 el pa铆s, dejando el campo libre al dictador. Para consolidarse m谩s a煤n, Batista procedi贸 a licenciar a cientos de oficiales, sargentos, cabos y soldados que no hab铆an respaldado su golpe, y procedi贸 a hacer nuevos nombramientos y a conceder ascensos a sus partidarios.

Desde el inicio de la dictadura hubo oposici贸n y rechazo. Los partidos pol铆ticos que hab铆an visto burlados sus preparativos para la confrontaci贸n democr谩tica, lo manifestaron as铆 desde el primer momento. El estudiantado, fiel a su tradici贸n de lucha, hizo una oposici贸n cada vez m谩s activa. La CTC de Cuba convoco la huelga general y durante los siete anos de dictadura organizo acciones y huelgas contra la misma. Sin embargo la bonanza econ贸mica que viv铆a el pa铆s, y la capacidad de algunos funcionarios designados por el dictador, amortiguaron por un tiempo las voces cr铆ticas y discrepantes. Algunos dirigentes sindicales pactaron con el dictador por reivindicaciones para la clase obrera y beneficios personales, otros sufrieron represion y exilio y contribuyeron a organizar el movimiento de resistencia democratica.

Por parte de la oposici贸n hubo iniciativas de di谩logo con el fin de encontrar alternativas pac铆ficas para regresar al orden constitucional. Pero Batista estaba empecinado en mantener el poder, despreciaba con arrogancia el emprender un di谩logo constructivo y s贸lo convoc贸 a unas elecciones espurias para imponer su candidato que enturbiaron m谩s a煤n el clima nacional y aceleraron las condiciones para el triunfo de la insurreccion popular.

Tambi茅n desde diversos lugares del mapa pol铆tico cubano, distintos grupos se desarrollaron como organizaciones clandestinas que fueron pasando desde la propaganda y la proclama a la acci贸n militar frontal. La conspiraci贸n de Garc铆a B谩rcena, los sucesos del 30 de Noviembre en Santiago, los asaltos a los cuarteles Moncada y Goicur铆a en Santiago y Matanzas, la expedici贸n del Corinthia, el desembarco del Granma, el ataque al Palacio Presidencial con la toma de Radio Reloj, la insurrecci贸n militar de Cienfuegos, el asalto a la Embajada de Hait铆, la creaci贸n del 2do Frente del Escambray, el atentado al coronel Blanco Rico, la aparici贸n del 2do Frente Oriental. Las huelgas de trabajadores bancarios, electricos y las huelgas generales en Camaguey y Oriente, la huelga de Abril y los sucesos de Humboldt 7, testimonian la valerosa lucha del pueblo cubano. Y finalmente el alzamiento popular ligado a la huelga general del Primero de Enero de 1959 que permitio al grupo guerrillero encabezado por Castro la toma del poder central. El pueblo que hab铆a aprobado la Constituci贸n de 1940 no se conformaba a vivir bajo el Estatuto del Viernes de Dolores, y Batista pas贸 del golpe incruento al crimen como una v铆a de sostenerse en el poder a toda costa.

Los motivos de la lucha por la que murieron valiosos cubanos era el derrocamiento de Fulgencio Batista para regresar al orden democr谩tico constitucional y continuar el desarrollo del pa铆s. No apareci贸 ante la opini贸n p煤blica ning煤n planteamiento diferente de lo anterior. La “revoluci贸n” para el pueblo cubano era eso, y no el realineamiento ideol贸gico con el marxismo sovi茅tico. Ciertamente no se deseaba la demolici贸n total de los 贸rdenes econ贸mico, pol铆tico y social del pa铆s que ya hab铆an demostrado su eficiencia. S铆 se deseaba la renovaci贸n de la rep煤blica, reformando aquellos aspectos negativos que se hab铆an hecho evidentes y no se pod铆an seguir tolerando, como era el caso de la corrupci贸n administrativa. Asimismo se quer铆a la continuaci贸n de la industrializaci贸n del pa铆s y su diversificaci贸n, y la extension de los servicios educativos, m茅dicos y de todo tipo a las zonas rurales de dif铆cil acceso, etc. Ya en el mecanismo democr谩tico, como se ha dicho anteriormente, Cuba hab铆a demostrado tener inquietudes sociales para promover a las clases m谩s necesitadas con legislaciones progresistas. Y lo que le faltase hacer a una administraci贸n, ser铆a la tarea del pr贸ximo gobierno.

Sin embargo cuando se materializ贸 el derrocamiento los acontecimientos tomaron otro curso. En ese momento de crisis institucional total el pueblo se sent铆a victorioso, pero en la realidad estaba desvalido ante la eventualidad de un grupo organizado que quisiera instaurar a un nuevo dictador. Las instituciones p煤blicas, que estaban destinadas a preservar la libertad y el r茅gimen de derechos, y que eran el ej茅rcito y los partidos pol铆ticos, no estaban en condiciones de hacerlo. El ej茅rcito por estar desmoralizado con su derrota, y la corrupci贸n en sus altos mandos. Y los partidos pol铆ticos por no haber sido capaces de derrocar al dictador Batista.

Fidel Castro surgio como lider, con un proyecto de poder absoluto y con su grupo de incondicionales fue eliminando a todos los que se le oponian o tenian divergencias, asumiendo la concepci贸n y la metodolog铆a organizativa Marxista-Leninista prosovietica como organizaci贸n de la sociedad.

El apoyo economico y politico de la URRS en el marco de la guerra fria y la exaltacion del proceso guiado por Fidel, desconociendo las otras expresiones insurreccionales y revolucionarias contribuye a aturdir al pueblo cubano y confundir a la opini贸n publica mundial.

Tras el gran esfuerzo, sangriento y angustiante, realizado para derrocar a Batista, el pueblo esperaba lo mejor. Con pasividad observaba el desarrollo de las acciones del gobierno, concediendole cr茅ditos a pesar de las suspicacias que provocaba. Comprender que todo su esfuerzo pasado pudiera estar abocado a una necesidad de lucha mayor, era algo que sus emociones rechazaban. Siempre hab铆a un falso argumento a mano o una racionalizaci贸n por la que mantener otro poco de esperanza. Pero una perspectiva global de los acontecimientos de aquellos primeros meses y a帽os, demuestran sin margen de duda, que tuvieron una evidente concatenaci贸n de acuerdo con un plan preconcebido para lograr el resultado final de comunizar a Cuba.

Fidel Castro procedi贸 a denostar el pasado cubano como un tiempo perverso, abominable y culpable de cuanta frustraci贸n pudiera tener cada cubano. Era muy directa la frase acu帽ada entonces de “nos casaron con la mentira y nos obligaron a vivir con ella, por eso es que ahora nos parece que se acaba el mundo cuando escuchamos la verdad”. Con esta terapia de multitudes, incitaba y fomentaba c贸leras sociales para lanzarlas contra sus opositores.

Desde el principio se instalo la violencia fundacional y el pueblo fue inducido en contra de sus valores, a una psicolog铆a de hostilidad interna y externa que destruy贸 sus mejores capacidades. Por la acci贸n de la c煤pula del gobierno y los incondicionales comunistas, el nuevo r茅gimen adquiri贸 una sacralidad suprahumana para dirimir todos los aspectos de la vida social y privada. “Con la revoluci贸n todo, sin la revoluci贸n nada” se convirti贸 en el 煤nico y supremo mandamiento. Con ello se destruy贸 la solidaridad que ten铆amos como pueblo y que necesit谩bamos para madurar como naci贸n. Tan profunda fu茅 la destrucci贸n que alcanz贸 el estrato b谩sico de la sociedad, que es la familia.

La hostilidad externa comenz贸 por una pr茅dica desproporcionada contra los E.U.A. que pronto lleg贸 a hacerse una invectiva visceral.

Se dec铆a que nuestra soberan铆a estaba en peligro y que ten铆amos que defenderla, y 茅sta era la raz贸n por la que deb铆amos armarnos. Y simult谩neamente se magnificaba a la Rusia sovi茅tica que nos mandaba las armas para combatir.

No hab铆a o铆do sereno para dialogar, y por temor a caer en el centro de la c贸lera, el pueblo reprim铆a su convicci贸n “de que no deb铆a cambiarse camino por vereda”. No se quer铆a que el individuo pensara, porque eso estorbaba, sino que obedeciera. Y los nuevos amigos socialistas, “fraternalmente”, armaron a Cuba hasta los dientes para que defendiera su soberan铆a. A帽os despu茅s le铆amos estas palabras pronunciadas hace 150 a帽os por el presb铆tero F茅lix Varela, “el que nos ense帽贸 a pensar”, y que parecen hechas a la medida: “Los pueblos pierden su libertad o por la opresi贸n de un tirano, o por la malicia y ambici贸n de algunos individuos que se valen del mismo pueblo para esclavizarlo, al paso que le proclaman su soberan铆a. El primer medio es bien conocido, y a煤n los m谩s ignorantes reclaman contra las injusticias de un tirano; el segundo es menos perceptible y suele escaparse a煤n a los pol铆ticos m谩s versados”.

Nosotros cre铆mos entonces, y creemos ahora, que aquel “tour de force” fu茅 un error en contra de nuestra geograf铆a, nuestra historia, nuestra idiosincrasia, nuestros intereses y hasta de nuestro futuro, como demuestra la realidad cubana actual.

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