Dinamica de la Transición (Configuración de las fuerzas que influirán en la dirección del cambio)

1- LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA Y LA COMUNIDAD DE EXILADOS CUBANOS

“Al comienzo de la Revolución, el pueblo cubano era el David y el Goliath era el Estado Cubano con su monopolio de la inteligencia y de la opresión.
El Estado de Derecho dejó de existir, y, también, la sociedad civil”1

Una cadena de eventos económicos, sociales y políticos crearon inmensas presiones a la población. La penalización de la expresión de las ideas y la centralización del poder en pocas manos fueron el detonante que desencadenó la guerra civil.

Algunos cubanos en el exterior y la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos echaron a un lado el concepto siguiente: “No hay pueblo que pueda conducir su guerra de liberación desde fuera de sus fronteras”2
En general los protagonistas políticos del exterior tenían un sueño: “Los Estados Unidos de América no permitirían un país comunista a 90 millas de su territorio”. De esa idea surgió una aún más peligrosa: “Los cubanos nos dan a nosotros (USA) la autorización para decidir por ellos, -en las oficinas de la CIA-, cómo dirigir esa guerra”3

Dentro de Cuba se esperaba y se necesitaba ayuda pero… ¡ nunca llegó!

Lo que se desarrollaba dentro de la Resistencia Cubana no era de interés para la CIA a menos que pudiera ser controlada, dirigida, detenida o manipulada. Como apuntó Enrique Baloyra  profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Miami en la Conferencia de Musgrove acerca de “Bahía de Cochinos y eventos relacionados”, celebrada en Georgia en 1995, “El error de la CIA consistió en inmiscuirse en la lucha, conformarla de manera que se lograran sus objetivos con nuestros medios, no nuestros objetivos con nuestros medios”.

La CIA trató de fabricar una resistencia “made in USA”, pero esta resistencia no fué viable.

Los Estados Unidos no tenían absolutamente ninguna agenda para oponerse a la Revolución e inventaron el embargo económico. Este pretendía estrangular la economía cubana y fué usada inmediatamente por el régimen como un “boomerang” que destruía su propia intencionalidad.  En el momento que se implementó, el gobierno cubano disfrutaba de apoyo popular basado en logros sociales.

Después de 1989, la economía cubana se debilitó notablemente debido a la desaparición de la asistencia económica después del derrumbe de los gobiernos comunistas de la Europa del Este; el fracaso de la gestión económica del sistema y el embargo económico.   De este modo, no pudo seguir manteniendo la red de seguridad sociaL –de igual manera- por más tiempo.

La prohibición creó la imagen de los Estados Unidos como el enemigo que lastimaba al pueblo cubano. Esto exacerbó los sentimientos nacionalistas y anti-americanos.

Los puntos débiles de la Ley Helms-Burton están basados precisamente en su impacto en la opinión pública del cubano.

Tal y como Ernesto Betancourt, expresó en un artículo reciente, la Ley Helms-Burton ha servido:

1- “Para antagonizar a nuestros aliados y ayudar a Castro a mantener ante sus seguidores la imagen de que el mundo entero apoya a su régimen.   Lo que refuerza su atractivo carismático ante los ojos de sus creyentes más cercanos”

2- “El otro fallo está en la redacción del Título II que establece las condiciones para proveer asistencia a la transición hacia la democracia, que es inaceptable y va a frenar, más que alentar a la gente del régimen a hacer algo contra Castro.

“Los que cruzan el umbral de la represión violenta dentro de Cuba, lo hacen movidos por principios profundamente arraigados, y para ellos el Nacionalismo es una fuerza motivacional tan central como lo es para los que apoyan al regimen”.

La Corriente Socialista Democrática, expreso en Cuba, el 22 de marzo de 1997:

“Sólo hay una manera de evitar la transición democrática en Cuba:  la determinación extraterritorial de sus pautas”4

“El Plan de Apoyo a una Transición Democrática en Cuba posee la virtud de hacer un análisis acertado de nuestras realidades.  Sin embargo, no reconoce las circunstancias específicas de a quiénes va destinado; esto es una razón más que suficiente para abstenerse políticamente de cualquier planificación externa de nuestros destinos”5

Lo que más necesita nuestra nación es apoyo para que los pasos necesarios hacia esa transición se produzcan.  Lo menos que requiere, es un plan que, desde el exterior, establezca casi puntillosamente sus fases y modalidades….

En otra parte añaden:  “Del mismo modo,  la soberania es incompatible con el establecimiento, en una capital distinta a la Habana, de cuáles son los criterios de certificación democrática y de cuál será la cronología de partida de un proceso de transición”6

“La historia más reciente ha demostrado que todos los instrumentos de presión que contra el gobierno cubano se han orquestado en la Casa Blanca o en el Capitolio de Washington, han tenido un solo resultado político inmediato a saber:  armar a las autoridades cubanas de los pretextos y argumentos que sustentan su discurso numantino y apocalíptico y su accionar represivo e intolerante hacia el interior de Cuba”7

“Los social demócratas cubanos tienen la firme convicción de que potenciar la democratización de Cuba puede hacerse desde caminos mejores y más seguros que respeten, definitivamente, nuestras realidades como historia, nuestra independencia como nación y nuestra imaginación como pueblo”8

¿Cuáles son los beneficios hasta el presente de la política de los Estados Unidos para la situación interna en Cuba?

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