Brevísima introducción a las pinceladas hagiográficas de nuestro Primer Socialista

Por Manuel Cuesta Morúa y Osmar Laffita Rojas

Diego Vicente Tejera

Diego Vicente Tejera

El título de esta introducción no es engañoso. La práctica de interpretar a nuestros pensadores y prohombres puede llevarnos a la presuntuosa operación literaria de querer hablar por ellos. Esto no debemos asumirlo en el caso de un hombre que escribió, dijo, batalló y fundó en Cuba las ideas que hoy animan a los socialistas democráticos cubanos.

Pero sí debemos decir que Diego Vicente Tejera fue precisamente eso: el primer socialista cubano de que tengamos noticia. Y fue socialista de la mejor y única manera en que podemos serlo: democráticamente.

Es bueno recordar que a su pensamiento debemos la definición de lo que debe ser un socialista cubano: “el problema social y el problema político se encuentran en la misma ruta y hay que hacerlos andar de frente sin que recíprocamente se entorpezcan”, dijo. “Porque el socialista cubano debe ser patriota y mostrarse en lo político resueltamente liberal, a diferencia del socialista europeo que, por ser tan dura la tiranía del patronato a que está sujeto, suele mirar toda otra tiranía como secundaria”.

¿De dónde partimos nosotros?. Exactamente de esa tradición, que era la que animaba a los socialistas franceses y a los fabianos ingleses que principiaron las ideas y las preocupaciones sobre lo social… desde la sociedad misma.

Hay aquí una importante diferencia entre el socialismo pensado por un socialista y el socialismo pensado por un comunista. Para el primero, el Estado debe promover, respetando las libertades del individuo o de la persona humana; para el segundo, el Estado debe promoverlo todo, por encima de esas mismas libertades. Y esta diferencia fue graficada inmejorablemente por un cubano anónimo que en una ocasión preguntaba: ¿quieren saber ustedes que diferencia a un socialista de un comunista? Pues para el uno, la sociedad es el asiento para construir la justicia social posible; para el otro, la estación de ferrocarril, entre dos puntos distantes, para llegar a la Ciudad Eterna: el comunismo. Por eso el socialismo de los comunistas es puramente instrumental, cuando el de los socialistas es societal. El objeto opuesto al sujeto.

Esto nos enseñó Tejera. Quien, además, sumaba a sus cualidades de reformador social, las sensibilidades del poeta y la fibra sólida del patriota.

Por ello, verán en él la trayectoria de un intelectual, de un escritor, de un poeta, de un romántico, en la mejor tradición modernista de un José Martí, que escribía poesías con el amor y la sociedad como frescos, y pretendió hacer política con el candor de los poetas… de algunos poetas.

Lo que podría explicar sus fracasos como líder y activista político y la visión de muchos de sus contemporáneos, que vieron en él a un iluso ingenuo, incapaz de comprender las vibraciones de su época.

Pero donde otros ven al utópico de líneas suaves y proyectos irrealizables, nosotros preferimos ver al precursor de unas ideas que los socialistas democráticos llevaremos a vías de hecho sin ninguna duda razonable.
Pronto conmemoraremos un centenario de su muerte y para la ocasión es bueno que todos lo conozcamos un poco más de cerca.

Esto que sigue son sólo las pinceladas hagiográficas de una vida.

¿Quién fue Diego Vicente Tejera?

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