La historia de Cuba podria ser descrita en dos planos simultaneos de tensiones irresueltas. Un primer plano donde la tension expresa la busqueda de una definicion nacional y otro que coloca la cuestion social en el centro mismo del debate y la lucha concreta por una identidad aun no lograda.
Que la virtualidad de la nacion se haya planteado en Cuba en la ultima decada del siglo pasado implica, al mismo tiempo, la irrupcion de las inquietudes y malestares de nuestros condenados de la tierra.聽 No importa que los perfiles existenciales de los hombres sin herencia no se manifestaran con la crudeza y la impiedad de otras latitudes, no importa que el par capital-trabajo no presentara la nitidez suficiente para producir el Marx de los tropicos, lo que interesa es el fundamento que nos constituye en los primeros actos de nuestra imaginacion colectiva.聽Y cuando en Europa las luchas sociales y culturales emergen por lo general sobre el fondo de naciones cristalizadas, en Cuba ambas cosas surgen dentro de un mismo gesto de definicion y autoconciencia.
Por eso Jose Marti y Diego Vicente Tejera no solo expresan una cualquier contemporaneidad geografica, sino que definen ademas la complementariedad de un unico imaginario historico.
El uno, podria ser visto como un nacionalista que no entiende a la nacion sin contenidos sociales concretos; el otro, como un socialista que no se realiza sino en una nacion fundada.
Lo que confirma nuestra peculiaridad nacional, que no exclusividad, es, en consecuencia, la dicotomia de querer vivir colectivamente a ambas: la nacion y la riqueza en su contenido social.
En esta peculiaridad hunde sus raices la CSDC.
Por lo que llevamos dicho se comprendera que los socialistas democraticos no son el fruto del campo infinito de alternativas que inaugura la postmodernidad. Somos, por el contrario, aunque no contra la postmodernidad, la expresion de viejas necesidades sentidas y no satisfechas que han venido marcando, desde que existimos como nacion inconclusa, las luchas practicas, los sinsabores frustrantes, el debate de ideas, las adquisiciones momentaneas y los enganos sublimes que jalonan nuestra corta e inquieta historia.
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