Desde su inicio, la historia pol铆tica de Cuba ha evolucionado a trav茅s de una tenaz y costosa lucha por alcanzar objetivos inmediatos como la libertad, la independencia y la soberan铆a, para sobre esa base indispensable labrar, con el esfuerzo de todos, una naci贸n donde el pueblo, producto de su trabajo, alcance y desarrolle valores como la justicia social, la equidad y la solidaridad humana.
La materializaci贸n de esos valores, a煤n no logrados, requiere de la participaci贸n consciente y del esfuerzo de todos, o al menos de la mayor铆a de los ciudadanos en aras de ese magno objetivo. Entre las premisas m铆nimas para una participaci贸n consciente, se destacan, junto al imprescindible inter茅s de los participantes, la necesidad de una organizaci贸n social adecuada, la existencia de un conjunto de normas de justicia y de mecanismos de control que hagan viable la participaci贸n efectiva de los ciudadanos, es decir, un modelo de democracia, que adaptado a nuestra historia y a nuestras condiciones, permita la realizaci贸n eficaz de los valores planteados.
Lo primero a tener en cuenta, y que ha estado ausente a lo largo de nuestra historia, es la posibilidad concreta de establecer una forma real y justa de participaci贸n de los ciudadanos respecto a la propiedad de los medios de producci贸n, a la participaci贸n en las utilidades, a una distribuci贸n justa del fruto del trabajo, a la supervisi贸n de las inversiones, etc. Estos elementos constituyen requisitos b谩sicos a la hora de considerar la participaci贸n individual y colectiva en aras de lograr los objetivos supremos de edificaci贸n de la justicia social, la equidad y la solidaridad por la que se ha luchado.
Una democracia de tal tipo, tiene que ser participativa por definici贸n -la democracia participativa, entendida ella como la participaci贸n del ciudadano en las definiciones iniciales de los asuntos que interesan a la comunidad y a la naci贸n-, donde el entramado de asociaciones, representante de los intereses individuales y de grupo, pueda expresarse, participar y controlar en y a trav茅s de una sociedad civil activa y en desarrollo sus intereses vitales.
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