Fundamentaci贸n previaCuba se deshace. A la amenaza hacia el legado y las memorias de las generaciones pasadas se une ahora la amenaza a las posibilidades y expectativas de las generaciones futuras. Por una raz贸n: las generaciones presentes agotan sus opciones porque tienen prohibido mirar hacia atr谩s, para reconstruir nuestros mejores legados y aprender de todas las memorias, y hacia delante para imaginar y trazar los caminos del futuro. Cuando esto sucede, en la confluencia de las crisis del modelo social, del proyecto de naci贸n y del liderazgo pol铆tico, ha llegado el momento de refundaci贸n nacional.
Rehacer Cuba exige refundarla. Una refundaci贸n global que ofrezca pilares s贸lidos de convivencia asentados en dos criterios primordiales: la pluralidad de nuestras identidades, y la consideraci贸n del ciudadano como la fuente leg铆tima decisiva para definir los fundamentos y estructura b谩sicos del pa铆s, de la sociedad y de la naci贸n.
A lo largo de nuestra historia se ha ignorado que un proyecto nacional perdurable debe responder a su identidad m谩s profunda. Y en Cuba el proyecto para completar la naci贸n solo podr谩 lograrse, por un lado, integrando plenamente sus diversas pluralidades: culturales, raciales, de orientaci贸n sexual, confesionales, religiosas, pol铆ticas, de convicciones y electivas 鈥攅n plena igualdad civil a la hora de conformar la voluntad pol铆tica del Estado鈥 y, por otro lado, regresando a la idea de que son 煤nicamente v谩lidos y leg铆timos aquellos principios de organizaci贸n social, econ贸mica y pol铆tica que puedan ser racionalmente definidos y aceptados, sin coerci贸n, por todos los ciudadanos y ciudadanas. Ello demanda poner en sinton铆a la identidad pol铆tica de la naci贸n con su identidad cultural, y devolver la soberan铆a a todos los ciudadanos y ciudadanas sin distinci贸n. Desde la econom铆a a los deportes, de la educaci贸n a nuestra arquitectura moral, las precariedades hist贸ricas de Cuba han nacido de esa falta de sinton铆a.
Hoy es posible reconstruir el itinerario de nuestro proyecto de naci贸n. La maduraci贸n de su crisis coincide, afortunadamente, con la maduraci贸n del pensamiento de muchos cubanos y cubanas en torno Cuba. Por esto, y solo por esto, no somos una naci贸n en decadencia sino una naci贸n en crisis de crecimiento. Las ideas de lo que Cuba debe y puede ser brotan de las m谩s diversas fuentes y concepciones de vida y, lo que es mejor, ponen en primer plano el resurgir de los ciudadanos y ciudadanas en todos los espacios, niveles y 谩mbitos: desde los que se afirman en la supervivencia hasta los que lo hacen imaginando un mejor proyecto de vida para s铆, su familia y su pa铆s. Dentro y fuera de Cuba.
De modo que es la hora de construir la Cuba de los ciudadanos y ciudadanas. Y desde ellos como actores emergentes en todo el mundo. Lo que constituye una oportunidad para conectar directamente, por primera vez en la historia de Cuba, la identidad entre nuestros destinos y la naci贸n sin la interferencia mediadora de las instituciones, los partidos pol铆ticos, los grupos de inter茅s, las vanguardias y los mesianismos.
La Carta de Nuevo Pa铆s 鈥攗na carta de identidad ciudadana鈥 constituye un eslab贸n en la amplia cadena de esfuerzos m煤ltiples para colocarnos en el punto de partida de ese nuevo proyecto de naci贸n. Siempre desde nuestra condici贸n 煤nica de ciudadanos y ciudadanas, nuestra autodeterminaci贸n como tales y el compromiso plural con la naci贸n. De tal manera, con La Carta de Nuevo Pa铆s estamos comprometi茅ndonos con Siete principios esenciales que creemos imprescindibles, desde la profunda identidad cultural cubana, como base para reconstruir la legitimidad c铆vica y pol铆tica de la naci贸n, y de acuerdo a la vocaci贸n de paz que necesitan Cuba y el mundo.
Como ciudadanos y ciudadanas promotores de La Carta reafirmamos as铆 nuestro compromiso con la naci贸n, no con grupos, partidos, movimientos pol铆ticos e ideolog铆as espec铆ficos que no deben monopolizar el dise帽o de la Cuba futura 鈥攁lgo que compete a todos los cubanos y cubanas. Por lo que asumimos estos Siete principios buscando un consenso y pacto entre todos, dentro y fuera de Cuba, para un efectivo liderazgo ciudadano en la refundaci贸n nacional y en la edificaci贸n de un pa铆s decente.
Por tanto nosotros, cubanos y cubanas, con pleno derecho a definir y participar en la conformaci贸n de nuestros destinos y los de la naci贸n, y respaldados en los Pactos de Derechos Civiles y Pol铆ticos; Econ贸micos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, firmados por el gobierno cubano en febrero de 2008, asumimos en conciencia que Cuba, su sociedad y Estado deben fundamentarse en los siguientes:
Como cubanos y cubanas nos reconocemos y respaldamos, con nuestras firmas, en estos Siete Principios B谩sicos para un proyecto de naci贸n aut茅nticamente nacional. E invitamos a todos nuestros compatriotas, dentro y fuera de Cuba, a adherirse a La Carta de Nuevo Pa铆s. Porque Cuba est谩 en un momento crucial. El futuro, exclusivamente abierto a las tendencias vivas del presente, depende de lo que los ciudadanos y ciudadanas hagamos, ya, con madurez, sentido de pertenencia y responsabilidad; receptivos siempre a la tolerancia ilustrada de nuestra rica diversidad. Porque as铆 es, sin dudas: humana, 茅tica, est茅tica e intelectualmente nos merecemos otras pautas de convivencia que no olviden a nuestros abuelos, y que dejen espacio a los hijos de nuestros hijos que no sabemos quienes ser谩n. Solo, que ser谩n cubanos y cubanas. Dispuestos, quiz谩 como nosotros, a abrigar una mejor ilusi贸n por Cuba.
Dado en La Habana, Cuba, a los 4 d铆as del mes de febrero de 2010
Si se帽or muy bueno, muy bueno.